La cenicienta de este cuento está cansada de ser la que barre. Ha decidido que ya no usa zapatos de cristal, sino de piel de leopardo. La cenicienta de este cuento ya no se recoge a medianoche: ahora busca sus tacones bajo la cama de los sapos a los que se tira. Ha aprendido que los príncipes azules destiñen a los pocos lavados. La cenicienta de este cuento ya no es una princesa remilgada. Ahora se llama Milady de Winter, y su corazón sigue descosido por el recuerdo de todos los hombres que, egoístas y desconsiderados, intentaron colgarla de un árbol por estar marcada con la flor de lis.
Enero 3, 2007
5 comentarios »
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¡Adelante Milady! Eva tuvo la valentia que le faltó al tontaina de Adán, y las cosas no han cambiado mucho desde entonces.
Comment por pablito — Enero 4, 2007 @ 1:52 pm |
[...] contra el catolicismo fuera cierta, los magos de Oriente que a mí me han regalado mis zapatos de leopardo, con cuya perspectiva estrené este blog, serían monjes budistas con túnicas naranja en busca [...]
Pingback por Oro, incienso y budismo « El zapato de Cenicienta — Enero 6, 2007 @ 12:18 am |
jajaja, esas princesas son más interesantes que las tradicionales. exitos en la blogosfera.
Saludos.
Comment por Poio — Marzo 26, 2007 @ 12:18 am |
Magistral, lo que te digo!
Me tienes enganchada. Jejeje.
Kissxxx
Comment por Laura — Mayo 7, 2007 @ 3:07 pm |
Hola,Un dato curioso es que el verdadero cuento de la cenicienta.. cuyo autor fue Charles Perrault,no le puso a Cenicienta unos zapatos de Cristal…en la traducción al inglés otro escritor confundio la palabra Cristal con La piel de un animal, algo ais como la gamuza.Muy curioso porque jamas pensé eso.. pero si.. era asi…Así que cenicienta… los zapatos de cristal no creo que sean comodos jejeje
Comment por Sol — Octubre 14, 2009 @ 9:07 pm |