Considerando mi infalible capacidad para poner la bala donde pongo el ojo (miopía padezco, claro está), este no podía ser normal. Tendría que haberlo sabido. Este está soltero a su edad porque tiene en la cabeza un zoo, imposible de entender ¿Qué te pasa? ¿Qué quieres?
Marzo 17, 2009
Marzo 9, 2009
Marzo 4, 2009
Febrero 20, 2009
Revoloteando por los pasillos
Camina por ahí un hombrecillo atractivo, amable y presumiblemente soltero. Me había fijado en él hace tiempo, pero habíamos coincidido poco y hablado nada. Sin embargo el otro día pensé que ya que voy a desaparecer, podría tirarmelo a la piscina. Entonces lo agregué a una de esas plataformas sociales o como quiera que se llame (cual adolescente tontorrona) y él me aceptó. Y días después nos encontramos y conversó, en plan, ¿tú no estabas antes en…? Entiendí de la conversación (recuerda Chucho que soy muy perspicaz con los sutilísimos tonteos) que él también se había fijado en mí, lo suficiente al menos para que me tuviera ubicada en la ubicación (valga la redundancia) en la que me hallaba hace meses. La cuestión es que no tengo tiempo para dejarlo en las manos del destino, ni en las suyas, porque me queda aproximadamente un mes para echar a volar. Con este planteamiento la idea era abordarlo, en cualquier pasillo, acorralado. Y decirle que me invitara a cenar con toda la gracia de la que soy capaz y que salga el sol por Antequera. En cualquier caso, pensaba, si sale mal, dentro de aproximadamente un mes desapareceré y él terminará olvidando a la loca que lo acorraló en una esquina.
No obstante, pese a lo convencida que estaba con mi plan, Audrey me recomendó un tonteo cibernético. Más fácil para mí y menos agresivo para él. Y eso he hecho: mensajitos privados vía plataforma social. Y por ahora, el chico respira.
Enero 5, 2009
Año nuevo
Voy a empezar el año nuevo haciendo desaparecer a los fantasmas del 2.008.
Voy a decirle a Mister Barman que no quiero que me dé más besos cuando se cruce conmigo. No quiero que pregunte cómo va mi vida.
Voy a decirle a Mister Barman que a partir de ahora nos conformaremos con el hola cordial, por aquello de no perder las formas. Pero no más fingir que somos amigos, porque nunca lo hemos sido. No más fingir que no pasó nada, porque pasó.
Y lo que pasó es que me sedujo durante meses delante de sus colegas, me echó un polvo (o dos) y, a continuación, me volvió la cara delante de los mismos colegas. Supongo que hasta le darían la enhorabuena, por machote. Y no hay nada peor que esa sensación de ridículo, la cara de tonta que a una se le queda.
Porque ciertamente confié (nadie entiende porqué, ni siquiera yo) en que aquel que se sentó conmigo en la cafetería era diferente al cabrón de detrás de la barra del que habla toda la ciudad. Confié. Y me equivoqué.
Y ahora sólo quiero que pase de mi. Quiero que sepa que me sentí decepcionada y que no tengo ganas de fingir que soy fría y calculadora. Si se quiere crecer, que se crezca, me la suda.
Yo No Soy de Hielo y el cuerpo me pide manifestarme.
Diciembre 21, 2008
Diciembre 10, 2008
Fantasmas de invierno
El otro día, desde el autobús, cerca de aquel piso de estudiantes que pisé sólo una vez y sin esperar ni conseguir nada, divisé una nuca y una mochila que me resultaron familiares. Jaime. Jaime, el popero de pantalones caídos, bicicleta y Coldplay. El menos sapo de todos los sapos que he conocido. Absolutamente platónico. Hacía años que no pensaba en Jaime. Y ahora, desde aquel presunto encuentro, lo intuyo a ratos, en determinados rincones. Esto puede significar dos cosas: o que voy a encontrármelo sin presunciones próximamente (mi sentido arácnido funciona a veces) o que mi crisis existencial de invierno está siendo demasiado grave.
Noviembre 26, 2008
Un par de veces al día
Cómete todos los pecados. No te quedes con las ganas ni practiques el arrepentimiento. Baila. [...] Sonríe, coquetea. Siéntete dichosa. Provócale. Pasea tu lado más sexual, déjate hacer, sacia tu hambre, alimenta tu líbido, enamórate un par de veces al día, gime, quémate.
Lo dijo Maktub
Noviembre 24, 2008
Noviembre 21, 2008
Faldas
En esta ciudad nunca hace viento salvo cuando yo me pongo falda. Las gitanas tienen que verme débil de espíritu, porque me persiguen, ramita de romero en mano, por toda la avenida. Me he cruzado con un hombre con falda de cuadros, no sé si porque es escocés o subversivo, pero he entedido que nunca más valdrá el “hoy no me depilo, total, son cuatro pelos”.